La historia detrás de Sharkeylicious
Hace unos años llegué a un punto en mi vida en el que me sentía atorada de muchas maneras — de cuerpo, de ánimo, y en lo personal.
Esa etapa me regresó a algo que había aprendido de más joven: el crecimiento personal, y lo importante que es cuidarnos de adentro hacia afuera.
Conforme fui leyendo y aprendiendo más sobre nutrición, empecé a fijarme mejor en lo que comemos, y en cómo lo que elegimos comer también es parte de la forma en que nos cuidamos.
Y me di cuenta de algo muy sencillo. A todos nos gusta un dulce. Pero muchos de los que hay hoy vienen cargados de azúcar añadida y de ingredientes que no siempre van con la manera en que queremos cuidarnos.
Y me quedé pensando — ¿por qué no puede haber algo delicioso que además sea una decisión más pensada?
Así que me puse a experimentar en mi propia cocina, con chocolate y distintas combinaciones de nueces. Le moví a las proporciones, a la textura y al sabor hasta que di con el balance que me encantó: el chocolate como protagonista, y nueces ricas en cada mordida.
Y entonces pasó algo bonito. La gente empezó a probar mi chocolate y a preguntarme:
“¿Cuándo traes más?”
Ahí fue cuando entendí que esta idea chiquita podía volverse algo más. Y así nació Sharkeylicious.
Nuestro chocolate está hecho como una alternativa a muchos de los dulces tradicionales — sin azúcar de caña, endulzado con fruto del monje, alulosa, eritritol y/o estevia, y combinado con una mezcla rica de nueces.
Sharkeylicious no se trata de perfección, ni de restricción, ni de andarle diciendo a nadie qué debe comer. Se trata de tener otra opción — algo delicioso, hecho con cuidado, para esos momentos en que se te antoja algo dulce.
Porque cuidarte no significa que no puedas disfrutar la vida. A veces, simplemente significa elegir diferente.
— Brenda